Un brief es la base de todo proyecto de branding. Cuanto más preciso y honesto sea al principio, menos revisiones y malentendidos habrá después — y antes llegarás a una marca que realmente refleje tu negocio, en vez de las suposiciones del diseñador sobre él.

Esto es lo que pido a mis clientes que preparen antes de empezar a trabajar juntos.

1. Una breve descripción de tu negocio, con tus propias palabras

A qué te dedicas, para quién y qué te diferencia de la competencia. No necesitas un texto de marketing pulido — bastan unas frases honestas y naturales. Como diseñadora, entender la esencia me importa más que leer una presentación perfecta.

2. Quién es tu cliente

Edad, estilo de vida, dónde pasa tiempo online, qué le importa al elegir un producto o servicio como el tuyo. Un logo para una marca de ropa juvenil y un logo para un despacho de abogados se construyen con lógicas completamente distintas — y esa diferencia empieza por entender a la audiencia.

3. Ejemplos de lo que te gusta (y lo que no)

Esta es probablemente la parte más útil del brief. Reúne de 3 a 5 logos, marcas o incluso fotos que resuenen con cómo ves tu marca — no necesariamente de tu industria. Y por separado, 1 o 2 ejemplos de lo que definitivamente no quieres ver. Los ejemplos negativos a menudo acotan la búsqueda más rápido que los positivos.

El mejor brief no es el de un cliente que sabe exactamente qué logo quiere. Es el de un cliente que muestra honestamente qué le atrae y qué le desagrada.

4. Elementos obligatorios y restricciones

¿Hay algo que el logo deba incluir sí o sí (por ejemplo, un símbolo ya asociado con tu marca) o, al contrario, algo que evitar (un color ya usado por un competidor)? Mejor plantear estos límites desde el principio que descubrirlos después de la tercera ronda de conceptos.

5. Dónde se usará la marca

Logo en un rótulo, en redes sociales, en packaging, en la web, en el uniforme del personal — cada canal tiene sus propios requisitos (tamaño mínimo, legibilidad sobre fondo oscuro o claro, versiones vertical y horizontal). Si el diseñador conoce todos los usos futuros de antemano, se tienen en cuenta desde el concepto, no se añaden después.

6. Presupuesto y plazos

Los diseñadores no leemos la mente. Un rango de presupuesto honesto y un plazo real descartan de inmediato los escenarios inviables y permiten proponer un formato de colaboración que realmente encaje en tus límites — en vez de que un buen plan se venga abajo a mitad de camino por expectativas mal alineadas.

Errores frecuentes de los clientes en el brief

Qué obtienes con un buen brief

Una primera ronda de conceptos más precisa — es decir, menos desaciertos, menos revisiones y un camino más rápido hacia un logo o branding que realmente encaje con tu negocio.

¿Listo para empezar un proyecto? Envíame unas líneas sobre tu negocio y te mandaré un breve formulario de brief para arrancar.